El «Ludovico Peluche» de la vida real: fingió su muerte para no pagar deudas y lo descubren en pleno velorio

En un hecho que parece extraído de un guion de comedia, pero que ya se encuentra bajo la lupa de las autoridades judiciales, un hombre, de 48 años, fue descubierto con vida dentro de su propio ataúd. El sujeto había organizado su funeral con el único objetivo de evadir las múltiples deudas financieras que lo aquejaban desde varios meses.

El insólito suceso, que rápidamente se ha vuelto viral en redes sociales bajo el comparativo de «¿Ludovico, eres tú?», tuvo lugar en una región del país, donde el protagonista, con ayuda de familiares, logró montar una escena de duelo completa alquilando un féretro, comprando arreglos florales y reunión a sus familiares y allegados en la sala del velatorio, donde todos se veían consternados.

Lo que pretendía ser el plan perfecto para iniciar una vida libre de cobradores se desmoronó gracias a la desconfianza de uno de sus prestamistas, quien al recibir la noticia del repentino fallecimiento, decidió presentarse en la sala velatoria para confirmar los hechos por cuenta propia.


Endeudado para toda la vida

La tensión alcanzó su punto máximo cuando el prestamista y otros testigos notaron movimientos extraños provenientes del interior del ataúd. Ante la sospecha inmediata, se tomó la determinación de abrir el féretro, revelando que el supuesto difunto estaba completamente ileso y con vida.

El visitante notó que el cajón se movía y la sospecha fue inmediata. Al abrirlo, el supuesto fallecido estaba con vida", detallaron reportes de la prensa local. 

Aunque en plataformas digitales el caso ha sido tomado con humor, recordando episodios de La Familia P. Luche o las peripecias de Don Ramón para no pagar la renta al Señor Barriga, para el implicado las consecuencias serán severas, ya que las autoridades mexicanas han iniciado una investigación formal por los delitos de fraude por intentar evasión sus compromisos financieros mediante engaño, además la autoridades indagan la procedencia de los documentos que pudieron usarse para certificar el falso deceso por lo que está presente el delito de falsificación, también se busca si hubo complicidad de la familia y organizadores por encubrimiento y auxilio en la comisión de un delito.

Ahora el hombre no solo continúa debiendo el dinero original, sino que ahora enfrenta un proceso judicial que podría llevarlo a prisión. Este caso queda como un recordatorio de que, a veces, la realidad supera a la ficción, aunque no siempre con un final feliz para sus protagonistas.

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