¡Se acabó la paciencia! La NFL golpea el bolsillo de Cowboys y Saints tras una batalla campal

Lo que debía ser un entrenamiento para afinar detalles antes de la temporada terminó convertido en una auténtica batalla dentro del campo. Dallas Cowboys y New Orleans Saints protagonizaron una serie de enfrentamientos durante su práctica conjunta en Oxnard, California, y la NFL decidió intervenir con una sanción económica contundente.

La liga impuso 500 mil dólares de multa a cada franquicia, luego de una jornada marcada por golpes, empujones, cascos volando y jugadores que tuvieron que ser separados por sus propios compañeros y entrenadores.

Y hubo una pelea que elevó todavía más la tensión.


Todo comenzó con un golpe… y terminó fuera de control

La tensión empezó después de una fuerte entrada sobre Javonte Williams, corredor de los Cowboys.

Lo que parecía un choque propio de una práctica de futbol americano rápidamente se transformó en una discusión entre jugadores. Los empujones aparecieron primero, pero la situación explotó cuando un jugador de New Orleans lanzó un golpe hacia Williams.

A partir de ahí, la práctica perdió por completo el control.

Los jugadores de ambas escuadras comenzaron a involucrarse en diferentes enfrentamientos, obligando a los cuerpos técnicos a intervenir para evitar que las agresiones fueran todavía mayores.


Cascos, golpes y otra expulsión

La situación tampoco terminó ahí.

En otro enfrentamiento, Erik McCoy, centro de los Saints, arrojó un casco antes de enfrentarse a golpes con el linebacker de Dallas, Donovan Ezeiruaku.

La consecuencia fue inmediata: Ezeiruaku fue expulsado nuevamente de una práctica durante la pretemporada.

El jugador ya había recibido una sanción similar anteriormente por lanzar un golpe durante el campamento de entrenamiento.

Para la NFL, este tipo de comportamiento representa precisamente lo que busca evitar durante las sesiones conjuntas.


Los entrenadores tuvieron que decidir si suspendían todo

Con los ánimos cada vez más calientes, los entrenadores Brian Schottenheimer, de los Cowboys, y Kellen Moore, de los Saints, tuvieron que reunirse en el terreno de juego para analizar si la práctica debía continuar.

La advertencia fue clara: otro incidente y la sesión podía llegar a su fin.

Finalmente decidieron continuar, aunque bajo una condición prácticamente innegociable: no habría una nueva tolerancia a los enfrentamientos.

Schottenheimer incluso reconoció su preocupación por la falta de disciplina mostrada por algunos de sus jugadores.


La NFL manda un mensaje con una multa millonaria

La liga tampoco dejó pasar lo ocurrido.

Cowboys y Saints recibieron una multa de 500 mil dólares cada uno, en una medida que deja claro que la NFL pretende endurecer su postura contra las peleas durante los entrenamientos conjuntos.

El objetivo es evitar que una práctica diseñada para preparar la temporada termine provocando lesiones que puedan afectar a los equipos antes incluso de que comiencen los partidos oficiales.

La intensidad es parte del futbol americano.

Pero cuando los golpes dejan de ser parte de la competencia y comienzan a convertirse en enfrentamientos personales, el riesgo cambia completamente.


¿Intensidad necesaria o falta de disciplina?

Los entrenamientos conjuntos sirven para medir fuerzas, aumentar la competitividad y preparar a los jugadores para el nivel de contacto que encontrarán durante la temporada.

Pero lo ocurrido en California abre una pregunta:

¿Hasta dónde debe permitirse la intensidad durante una práctica antes de que deje de ser preparación y se convierta simplemente en violencia innecesaria?

La NFL ya respondió con dinero. Ahora queda por ver si la millonaria sanción será suficiente para frenar las peleas antes de que alguien termine lesionado de gravedad.


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